Los pinatarenses vencen por 4-1 a Wanapix Zaragoza para forzar el tercer y definitivo encuentro
El sueño continúa. San Pedro del Pinatar no hinca rodilla fácilmente. San Pedro del Pinatar planta lucha hasta el final y así será. Zambú CFS Pinatar Cerramientos Abatibles se vuelve a regalar una tarde de ensueño con su gente y fuerza el tercer partido de la gran final del playoff de ascenso, ese que ya sí será a vida o muerte. La final de la final, el día en el que solo puede quedar uno. Será de esa manera porque los pinatarenses siguen con mucha vida tras vencer por 4-1 a Wanapix Zaragoza en el segundo encuentro de la final. Tocaba invocar el espíritu del Príncipe de Asturias en su máximo esplendor y así ha sido. Una segunda parte extraordinaria deja al cuadro marmenorense a tan solo un paso de la gloria.
De la primera mitad nada se puede rascar en cuanto a faceta goleadora se refiere. El balón no entró de ninguna de las maneras, y no precisamente por falta de oportunidades. Ambos equipos las tuvieron, en especies de ráfagas con momentos para uno y otro conjunto, pero los dos coincidiendo en la falta de eficacia de cara a puerta.
La banda derecha era una auténtica mina de generar peligro a través de Nano en su versión eléctrica un día más. Chus y Juanpi también probaban fortuna, mientras que los maños se trataban de estirar con un par de ocasiones que obligaron a Diego Torres a emplearse a fondo. El tramo final del primer acto sí que fue claramente para el equipo de Dani Martínez, que arrinconó a los de Jorge Palos en unos últimos compases con oportunidades de todos los colores. Ninguna entró, bien por escasos centímetros o por las paradas de Iván Bernad.
Con 0-0 y con Zambú CFS Pinatar Cerramientos Abatibles que seguía volando sobre la pista dio comienzo el segundo tiempo, en el que ya sí que se destapó el tarro de las esencias. Fue por parte del de casi siembre, del pichichi de la categoría, de Fernando Cobarro. A los cuatro minutos de la reanudación se sacó de la chistera una picadita magistral para superar la salida del guardameta y abrir la lata.
No duró mucho esa primera alegría para el conjunto local, que vio cómo Adri Ortego empataba la contienda en el minuto 27 con un tanto de falta directa. Tras diez minutos de máxima tensión, llegando a colocarse ambos equipos con cinco faltas, se desató el festín pinatarense. Cobarro calcó su primer gol con una nueva picadita magistral que colocaba el 2-1 a cuatro minutos del final y obligaba a Wanapix Zaragoza a sacar portero-jugador.
Esta vez el juego de cinco maño no dio sus frutos y sí que permitió que los locales le dieran la puntilla al choque. Juanpi se volvió a sacar uno de sus misiles marca de la casa, desde su propio campo, para subir el 3-1 a dos minutos del final, y ya Jorge Espín se encargó de ponerle la guinda al encuentro con el definitivo 4-1 cuando apenas quedaban unos segundos para que la bocina sonara.
El delirio se volvió a apoderar de una parroquia que cree ciegamente en que se puede, en que es posible completar la remontada iniciada en el templo. No será nada fácil, tocará hacerlo en territorio rival, pero no hay imposibles para un equipo que se crece ante cualquier adversidad. Ya se ha hecho historia, pero queda completar el capítulo con la mayor de las gestas vistas en San Pedro del Pinatar. Un pueblo volcado por un sueño, un pueblo que se ha plantado a solo un paso de la élite del fútbol sala español.
