Los pinatarenses se topan con un muro llamado Óscar de la Faya y acaban pagando caro las ocasiones perdonadas

No todos los días la moneda sale cara. Esta vez tocó cruz, tocó encajar un doloroso gol en los últimos segundos de partido, que hace que vuelen dos puntos de San Pedro del Pinatar por primera vez en casi cinco meses. La racha de triunfos consecutivos en casa se frena en siete, con un CG Leganés FS que se lleva un valioso botín para sus intereses gracias al 2-2 final. Empate que deja un sabor muy amargo para Zambú CFS Pinatar Cerramientos Abatibles, sin premio al avasallamiento sobre la meta de Óscar de la Faya. Precisamente el guardameta pepinero se convirtió, a base de paradas milagrosas, en el verdugo del equipo marmenorense.

Pronto empezaba el recital del cancerbero visitante, que a los siete minutos ya sumaba tres paradas valor gol para los suyos. Espín, Pablo Ibarra y Cobarro se topaban con el muro que se empezaba a levantar en la portería pepinera. Tampoco Juanpi pudo abrir el marcador, en este caso porque se quedaba a escasos centímetros de rematar un balón servido por Cobarro. Para colmo de males, gol en contra. En un balón largo, algo que se convirtió en una mina de oro a la que recurrir en numerosas ocasiones, Leganés sacó petróleo a través de un remate de Cendán para evitar la salida de Diego Torres y subir el 0-1 al marcador.

Volvía a tocar desempolvar el traje de las remontadas en la parroquia de San Pedro del Pinatar, aunque esta vez se quedó a segundos de hacer su efecto. Pinataba bien la cosa cuando, apenas un minuto después del tanto visitante, llegaba el empate, obra de Cobarro.

Con más de la mitad del primer acto por delante, había tiempo para ir a por el segundo antes del descanso. Así fue, pero sin premio. Zambú CFS Pinatar Cerramientos Abatibles se lanzó en tromba para llevar a cabo una avalancha como pocas se recuerdan en casa, pero fue en ese momento cuando se hizo aún más grande la figura de Óscar de la Faya. Las sacó de todos los colores y sabores. en dobles ocasiones, en misiles envenenados, bajo palos, ayudándose del poste, de la zaga pepinera… Parecía imposible que tanta mala suerte se pusiera en contra de la escuadra pinatarense, pero no había manera. Fue, literalmente un asedio por tierra, mar y aire. Eso sí, sin lo más importante: el premio del gol.

El segundo tiempo fue algo más complejo de madurar. El equipo visitante resistía bien plantado sobre la pista y tocaba ir poco a poco ganando metros y confianza. Con el paso de los minutos el partido volvía a volcarse a favor del equipo de Dani Martínez, con Chus buscando fortuna a base de latigazos y Pablo Ibarra provocando quebraderos de cabeza en el rival. Ahí estaba De la Faya, siempre De la Faya para detener las intentonas marmenorenses. Solo Espín logró superar al cancerbero visitante, en una gran acción individual culminada con un potente disparo a la escuadra de la portería pepinera, prácticamente por el único resquicio que dejó el guardameta de Leganés.

El encuentro cambió de dinámica y a los de Álvaro Breña les tocaba llevar la iniciativa en busca de un empate a la desesperada. Salieron de cinco a menos de tres minutos del final y, tras un buen aguante pinatarense, cuando apenas quedaba menos de un minuto para el final, las carambolas terminaron de aguar la fiesta al conjunto local. En una embarullada jugada, un toque de mala fortuna acabó colando el balón en la meta de Diego Torres, lo que dejaba cariacontecida a la parroquia del Príncipe de Asturias y llevaba la euforia a Leganés, ya salvado matemáticamente gracias a ese punto.

Los de Dani Martínez tendrán que esperar para cerrar matemáticamente su presencia en el playoff de ascenso a Primera División. El último punto se resiste, por el momento, y toca seguir yendo con todo para certificar el billete a la promoción de ascenso en las dos últimas jornadas de liga. Esta vez, aunque el resultado no acompañó, la imagen volvió a ser la de un equipo sólido, claro de ideas. Para hacerse una idea, Zambú CFS Pinatar Cerramientos Abatibles acaba con un bagaje de cuarenta remates, de los que únicamente dos pudieron superar a Óscar de la Faya, el gran verdugo de lo que apuntaba a otra tarde para el recuerdo.

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