La victoria agónica deja a los pinatarenses con la final del playoff de ascenso a tiro
El latido del playoff ha retumbado de lo lindo en San Pedro del Pinatar. No solo por un espectacular ambiente desde primera hora de la mañana y durante toda la jornada, sino que también ha habido que sumar un vibrante partido con la balanza decantándose a favor de Zambú CFS Pinatar Cerramientos Abatibles al superar a un combativo Heredia 21 Málaga Ciudad Redonda FS. Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Triunfo de sudar la gota gorda y aguantar como gato panza arriba hasta el final, pero triunfo de los que sabe a gloria y que deja la final a tan solo un partido. El 6-5 con el que se ha resuelto la contienda deja a la escuadra marmenorense con la posibilidad de cerrar la eliminatoria la próxima semana, o bien en un tercer encuentro de nuevo como local.
El guion del choque ha sido similar al de hace apenas tres semanas en tierras malagueñas y, por fortuna, la moneda ha vuelto a caer de cara para el equipo de Dani Martínez. El recital del primer tiempo permitió que al descanso el colchón en el marcador fuera notable a favor de los locales. El tarro de las esencias lo destapaba Chus, aprovechando el robo en la presión alta al guardameta visitante para anotar a placer a los siete minutos de partido. Antes del ecuador del primer tiempo la ventaja ya era de dos tantos, con Juanfran Botía de nuevo en modo goleador.
Tras unos minutos de tregua en cuanto a goles, pero no en cuanto a ocasiones, Pablo Ibarra volvía a poner patas arriba el Príncipe de Asturias. El pívot uruguayo se sacó de la chistera un golazo a la media vuelta, lo que subía el 3-0 a cinco minutos del entretiempo. Davilillo recortaba distancias, pero Nano las ampliaba de nuevo para mandar el encuentro a vestuarios con un 4-1 en el electrónico.
Tras el paso por vestuarios, el dueño y señor del juego continuaba siendo el equipo de Dani Martínez, que encontró premio a su insistencia inicial. Primero Espín y poco después Meira elevaban hasta el 6-1 la ventaja de los de San Pedro del Pinatar. Ni mucho menos el partido estaba resuelto. El portero-jugador fue la baza que le quedaba a Tete y salió a jugarla desde bien pronto. A quince minutos del final ya tocaba aguantar ese explosivo juego de cinco del conjunto malagueño.
El aguante de los primeros diez minutos fue para quitarse el sombrero, e incluso pudo llegar algún gol más para los locales, pero, bien por centímetros o bien por salvadas bajo palos, el balón no acababa entrando. Fernando dio un halo de esperanza para su equipo con el inicio de una escalada fulgurante de los malagueños. Eso sí, insuficiente para amargar la tarde a la parroquia marmenorense. Tras el tanto del ´14´ malagueño, Carlos Romero y Javi Campano asestaban otros dos golpes a los de Dani Martínez, que pedía tiempo muerto para tratar de cortar la tendencia.
El nudo en la garganta se iba a terminar de colocar con el tanto de Pablo Ordóñez a dos minutos del final. Lo que quedaba, de infarto. El Príncipe de Asturias sacó el traje de aguante heroico para frenar con cuerpo y alma las embestidas de un Málaga que iba a la desesperada en busca del empate. No llegó, el templo volvió a hacer su magia y la resistencia de los últimos compases dio paso a la euforia tras el bocinazo final que confirmaba el primer punto de la semifinal.
No iba a ser fácil, no está siendo fácil y no será fácil. Ni mucho menos. Esto es un playoff de ascenso y aquí solo están los mejores. Así lo han demostrado ambos contendientes y así se presenta lo que queda de semifinal. El próximo domingo, nueva cita con la historia. La posibilidad de entrar en la final está a tiro, más cerca que nunca. Dos balas por delante, con usar una será suficiente para seguir soñando con el ascenso a la élite del fútbol sala nacional. Este baile continúa y los sueños, paso a paso, están cada vez más cerca.
